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MUSEO
de
BOTELLAS
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Altas y esbeltas, panzudas y raras, antiguas y más próximas
en el tiempo, constituyen la colección más importante
del mundo, en su genero.
Son las botellas de la colección de don Alfredo Sanz, ubicadas
en un lugar expresamente acondicionado del Hotel Austral de Bahía
Blanca.
Algunos ejemplares, sumamente raros, acreditan una antigüedad
que sorprende al ocasional visitante, admitido en el particular recinto
con honores justificados de museo.
Habiendo comenzado la colección en 1939 cuando su dueño
envaso 90 botellas de vino Carion sanjuanino, que lacro y revistió de
asfalto y arena para preservarlas de la luz. Poco a poco le regalaron
otras botellas y muchas fueron conseguidas en los numerosos viajes
que hizo el coleccionista.
Llama la atención, entre los ejemplares, un envase en forma
de libro exquisitamente realizado en porcelana de Limoges, que contiene
cognac "Napoleon" y esta adornado con un bello grabado a
fuego del Gran Corso. Los vasos que acompañan el singular y
valioso "envase", reproducen alegorías de las batallas
napoleónicas.
Porrones, ánforas, una botella de un metro y medio de alto,
figuras humanas con espirituoso contenido, desfilan ante la vista
asombrada por ese despliegue producto de la paciencia, el conocimiento
y los años.
Un verdadero porrón del siglo XVII con antiguos sellos guarda
en su interior Calvados.
Mas
lejos puede apreciarse otro mucho más rústico,
más antiguo – su origen se pierde en un pasado algo
remoto – que presumiblemente contiene chicha y procede de
antiguas civilizaciones indoamericanas.
Botellas y botellones de variadisimos formatos, originarios de
China, India, Rusia, conviven armónicamente con todas las
marcas de vermouth italiano, o las 161 de whisky escocés,
algunas de las cuales ya han desaparecido del mercado, lo que las
torna mucho más valiosas aún, como muestra de una
añeja actividad del hombre.
Entre la increíble colección ocupan un lugar particularmente
grato las botellas musicales cuyas variadisimas formas – autos
antiguos, molinos, cofres, farolas, etc. – ponen una nota
distinta y agradable en el conjunto. Para enfatizar todavía
mas el valor de algunos ejemplares, don Alfredo ha buscado la firma
de conocidos personajes. Las hay firmadas por Pedro Eugenio Aramburu,
Salvador Dali, el príncipe Bernardo de Holanda, Rene Favaloro
y otros.
Un espirituoso museo privado, en
definitiva, que enriquece con sus peculiaridades una de las múltiples
formas del quehacer humano. |
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